Pasar al contenido principal

11-jul.-sábado de la 14.ª semana del T. O.

... el amor de Dios, que mueve el sol y los astros, y mueve los corazones de quienes han encontrado al «Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir”

Al despertar en este día que nos abre a un descanso de fin de semana, nuestros sentimientos son de agradecimiento por el camino recorrido en esta semana. Con alegrías y algunas dificultades pero llenos de ti. Con satisfacciones y sueños por realizar, pero confiando en tu infinita bondad y misericordia. Gracias, Señor, porque en medio de nuestros miedos e incertidumbres, Tú nos llenas de confianza para no desesperar: «no tengáis miedo»... y esa palabra llena nuestros corazones de optimismo. Todos nuestros pensamientos los depositamos en tu corazón y nos llenamos de disponibilidad para responder a tu llamado. Toma la generosidad de nuestros corazones y envíanos a lo que quieres que hagamos.

«AQUÍ ESTOY, MÁNDAME». «Aquí estoy para hacer tu voluntad», aquí estoy para llevar esperanza y llenarme de tu amor. Gracias por tu bondad y misericordia.

Charles de Foucauld, nos enseña esta oración de confianza: 

Padre, me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí, y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre. Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo.

Y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza, porque Tú eres mi Padre.

En este día recordamos a Benito de Nursia (Nursia, cerca de la ciudad italiana de Spoleto, 480 – Montecasino, 547), conocido como San Benito, fundó la orden de los benedictinos y es considerado patrón de Europa y patriarca del monaquismo occidental. Benito escribió una Regla para sus monjes que fue llamada "La Santa Regla" y que ha sido inspiración para los reglamentos de muchas otras comunidades religiosas. 

Después de haber recibido en Roma una adecuada formación, estudiando la retórica y la filosofía, se retiró de la ciudad a Enfide (la actual Affile), para dedicarse al estudio y practicar una vida de rigurosa disciplina ascética. No satisfecho de esa relativa soledad, a los 20 años se fue al monte Subiaco bajo la guía de un ermitaño y viviendo en una cueva. 

Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas rezando y meditando. Hacia también horas de trabajo manual, imitando a Jesucristo. Veía el trabajo como algo honroso. 

San Benito predijo el día de su propia muerte, que ocurrió el 21 de marzo del 547, pocos días después de la muerte de su hermana, santa Escolástica.

Palabra del Papa

También nosotros, en la oración debemos ser capaces de llevar ante Dios nuestras fatigas, el sufrimiento de ciertas situaciones, de ciertas jornadas, el compromiso cotidiano de seguirlo, de ser cristianos, y también el peso del mal que vemos en y alrededor de nosotros, porque Él nos da esperanza, nos hace sentir su cercanía, nos da un poco de luz en el camino de la vida. […] Cada día en la oración del Padre Nuestro le pedimos al Señor: «Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo». Reconocemos, por ello, que hay una voluntad de Dios con nosotros y para nosotros, una voluntad de Dios en nuestras vidas, que debe convertirse cada día más en la referencia de nuestro querer y de nuestro ser; reconocemos entonces que es en el «cielo» donde se hace la voluntad de Dios y que la «tierra» se vuelve «cielo», lugar de la presencia del amor, de la bondad, de la verdad, de la belleza divina, solo si en ella se hace la voluntad de Dios (Benedicto XVI, 1 de febrero de 2012).

Ora et labora
ORACIÓN 

Señor, hoy sólo quiero pedirte en este rato de oración, que siempre se cumplan en mí tus deseos: “no está el discípulo por encima del Maestro”. Has puesto la meta demasiado alta como para poder no sólo superarla sino ni siquiera igualarla. Tan solo te pido que cada día me parezca un “poquito más a Ti”, que me sienta un “poquito” más cerca de Ti; que esté un “poquito” más entusiasmado contigo. ¡Un poquito más!

Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-11-de-julio-de-2026 

«¡Ya ves nosotros lo hemos dejado todo!»… Estas palabras espontáneas de Pedro sólo ponen de manifiesto una cosa: que todavía no ha entendido nada de la causa de Jesús. Vamos a ver, Pedro, ¿qué has dejado? Una vieja barca, un oficio pobre y humilde, una suegra y poco más. En cambio, ¿qué te ha dado el Señor? Lo que ni Tú podías imaginar. Aun desde un punto de vista humano tu nombre es de los más famosos del mundo. Pero, sobre todo, Jesús te ha dado su amistad, su perdón, la capacidad de rehabilitarte y ser, a pesar de tu triple negación, el mismo que antes. Lo dijiste muy bien un día que estabas más inspirado: Sin Ti, ¿adónde iremos? Todo lo que tienes se lo debes a Él. Y Pedro nos representa a los cristianos que hablamos de lo que damos, de lo que trabajamos, de los inmensos favores que le hacemos a Dios. En realidad, Dios nunca exige nada sin antes dar. Pero hablamos del Reino de Dios sin “haber descubierto el tesoro” y seguimos trabajando por la causa de Dios sin haber descubierto el evangelio como la “perla más preciosa de la vida”. Y seguimos hablando de Jesucristo sin estar de Él enamorados. Y así nos van las cosas…

Hoy la Iglesia venera a S. Benito. Ese hombre feliz y contento con su Dios. Lleva en sus labios la alabanza, en sus manos su actitud de servicio y en su corazón su encendido amor a Jesucristo.

Dice el Papa León: Queridos hermanos, Jesucristo vino a traer al mundo la levadura del Reino de los cielos; la mezcló con la masa de nuestra humanidad enferma para sanarla desde dentro, con el agua y la sangre de su sacrificio y con el fuego del Espíritu Santo. Y tras su muerte y resurrección, envió a sus discípulos, con la fuerza del mismo Espíritu, para que fueran en el mundo signos e instrumentos de su Reino, el Reino de amor, de justicia, de paz. Esto se realiza mediante la predicación, pero también, y diría más aún, a través de un estilo de vida, una forma de pensar y de comportarse que es la del Evangelio. Pues bien, un rasgo esencial de este estilo es la gratuidad que habéis testimoniado estos días aquí en Madrid. ¡Gracias! Quizá las estadísticas no lo registren, pero sabemos que, en estos días, también gracias a vosotros, esta ciudad ha crecido y está más cerca del Reino de Dios. ¿Mérito nuestro? ¡No! ¡Todo es gracia suya! Este es el secreto: el amor de Dios, que mueve el sol y los astros, y mueve los corazones de quienes han encontrado al «Señor Jesús, que dijo: “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hch 20,35). Papa León a los voluntarios de Madrid. (9-06-2026)