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25-ago.-martes de la 21.ª semana del T. O.

Y la vía es una sola, la de la humildad: purificarnos del sentido de superioridad, del formalismo y de la hipocresía, para ver en los demás a hermanos y hermanas...

En amor y agradecimiento nos regalas este día para vivirlo en servicio y fraternidad. Por caminos distintos y misteriosos, como son tus caminos, Tu pensamiento no es nuestro pensamiento. Nos invitas a buscar el camino de la santidad, a pesar de nuestras imperfecciones y nuestras desobediencias. 

Hoy nos señalas el verdadero camino de la santidad en el amor y el servicio, la humildad y la sencillez, en esta memoria de san José de Calasanz. Tú nos dices que no debemos dejar nada sin hacer, porque todos tus mandatos son importantes. Los fariseos acentuaron el diezmo, pero descuidaron la justicia, la misericordia, la fe. Nos invitas a mirar más allá, a no quedarnos en lo exterior, a practicar un verdadero arrepentimiento. Ojalá que podamos hacer de nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo, y en nuestras actividades cotidianas, lugares donde se pueda vivir la purificación interior, donde busquemos el verdadero amor, practiquemos la misericordia y seamos verdaderos discípulos en sentimientos generosos, humildes y compasivos. Hoy nos regalas el ejemplo de José de Calasanz, que fundó colegios y escuelas especialmente para niños y jóvenes pobres, fundó también las Escuelas Pías, para vivir en tu voluntad y buscarte no en las minucias de una vida sin sentido sino en la verdadera caridad y la fraternidad. Que sigamos buscando nuestra santidad en lo sencillo y en lo servicial de nuestro diario vivir. Amén.

Un muy santificado martes para todos y nuestro deseo de santificación.

PALABRA DEL PAPA

La hipocresía es el peligro más grave, porque puede arruinar también las realidades más sagradas. La hipocresía es un peligro grave. Por eso (…) Jesús es duro con los hipócritas. Podemos leer, por ejemplo, el capítulo 23 de Mateo donde Jesús habla a los hipócritas del tiempo, tan fuerte. (…) ¿No somos también nosotros, a veces, un poco como aquellos fariseos? Tal vez miramos a los demás por encima del hombro, pensando que somos mejores que ellos, que tenemos las riendas de nuestra vida, que no necesitamos cada día a Dios, a la Iglesia, a los hermanos y olvidamos que solamente en un caso es lícito mirar a otro desde arriba hacia abajo: cuando es necesario ayudarlo a levantarse, el único caso, los demás casos de mirar desde arriba hacia abajo no son lícitos. (…) Y la vía es una sola, la de la humildad: purificarnos del sentido de superioridad, del formalismo y de la hipocresía, para ver en los demás a hermanos y hermanas, a pecadores como nosotros y ver en Jesús al Salvador que viene por nosotros, no por los demás, por nosotros; así como somos, con nuestras pobrezas, miserias y defectos, sobre todo con nuestra necesidad de ser levantados, perdonados y salvados. Y recordemos de nuevo una cosa: con Jesús la posibilidad de volver a comenzar siempre existe. Nunca es demasiado tarde, siempre está la posibilidad de volver a comenzar, (…) Él nos espera y no se cansa nunca de nosotros. ¡Nunca se cansa! (Francisco - Ángelus, 4 de diciembre de 2022)

solamente en un caso es lícito mirar a otro desde arriba hacia abajo: cuando es necesario ayudarlo a levantarse
ORACIÓN 

Señor, te confieso que las palabras del evangelio de hoy me suenan muy duras para ser dichas por Ti. Con todo, descubro el grado de tristeza que te debieron de producir aquellos comportamientos de los escribas y fariseos. Vivían de apariencias, es decir, del cuento. Y eso les iba bien. Pero Tú no lo podías soportar. Tu vida era limpia, coherente, llena de transparencia. Tus discípulos podían contemplar cada día la verdad en tus labios como se contempla la belleza de una montaña nevada. No quiero, Señor, limitarme a decir verdades frías. Quiero ser “verdad”. Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-25-de-agosto-de-2026 

Nos llama poderosamente la atención que Jesús, el bueno y dulce Jesús, el de la compasión y la misericordia, fuese tan duro con los escribas y fariseos. Les llama “hipócritas”. Una palabra que significa “actor de teatro”. Sabemos que el buen actor, cuando se levanta el telón, tiene que cumplir bien su papel. Y cuando se cierra el telón, comienza ya su vida privada que nada tiene que ver con lo que ha representado en el teatro. Lo que condena Jesús es que “se haga teatro con las cosas de Dios”. Y eso se hace cuando se “comercializa el culto”, cuando “se hacen negocios” con las cosas religiosas. Y, sobre todo, uno es hipócrita cuando lo que dice no coincide para nada con la vida. Jesús tenía autoridad porque echaba su vida por delante: primero hacía, obraba, y después hablaba. Las páginas más bellas del Evangelio, las bienaventuranzas, son expresión de lo que Jesús está viviendo por dentro. Y la oración del Padrenuestro es la manifestación de aquella experiencia inefable y maravillosa que Él ha tenido con el Padre. San Pablo nos dice: «Creí y por eso hablé» (2Cor. 4, 13). Sólo podemos hablar de aquello que creemos, es decir, de lo que Dios hace en nosotros. Y a eso se llama ser “honrados”. A los cristianos no sólo se nos exige “no decir mentiras” sino vivir en la verdad. No podemos vivir de fachada. Por eso amonesta el Espíritu Santo a la Iglesia de Sardes: «Tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto» Ap 3, 1)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda Pbro.